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05 Dic 2012

COBOCE rinde homenaje a su fundador Jaime Méndez

El fundador de la Cooperativa Boliviana de Cemento (Coboce), Jaime Méndez, dio testimonio de la construcción de una empresa que hace 46 años nació como el sueño de una industria en manos del pueblo. Durante el acto de conmemoración, Méndez recordó que el 4 de diciembre de 1966, durante la Asamblea Constitutiva, se fundó Coboce acto que se llevó a cabo en el Teatro Achá de Cochabamba.

Expresó que 64 personas compraron los primeros certificados de aportación, recaudándose un total de 20.000 pesos bolivianos equivalentes a 1.667 dólares americanos.

“Emprendimos Coboce con ese pequeño, pero significativo capital, que representó la confianza de esas personas en la concreción de nuestro sueño: Una Industria en Manos del Pueblo”, dijo.

Eligieron a 15 personas para conducir la cooperativa, siendo ese el primer directorio. Méndez se convirtió en el primer presidente y Federico Diez de Medina fue nombrado primer vicepresidente. El primer presidente del Consejo de Vigilancia fue Vicente Navarro.

Méndez fue gerente general de la Cooperativa entre 1967 y 2006.

“Eran tantas las cosas que teníamos que hacer, incluyendo los numerosos viajes a la ciudad de La Paz para realizar gestiones ante el Gobierno y la banca privada, que muy pronto estaba brindando mucho más de ocho horas diarias”, recordó.

En la asamblea constitutiva, en 1966, estuvo presente el entonces primer mandatario René Barrientos Ortuño.

OBJETIVOS En la Asamblea Constitutiva de Coboce Méndez propuso contribuir a la industrialización del país con el sistema cooperativo para lograr “cambios de mentalidad en los débiles y en los poderosos, haciendo que los beneficios se distribuyan en igualdad de condiciones, es decir, se democratice el capital sin explotaciones ni desequilibrios sociales”.

Para aquel día ya se habían fijado los objetivos de la institución.

1. Devolver la confianza al pueblo en sus propias capacidades, habilitándolo para ser árbitro de su propio destino.

2. Dar confianza a los financiadores extranjeros.

3. Poner en práctica la justicia social distribuyendo la riqueza producida entre miles de ciudadanos.

4. Canalizar el ahorro interno hacia fines productivos.

5.?Crear fuentes de trabajo, proporcionando ocupación directa e indirecta a muchas personas.

6. Abaratar los costos de producción del cemento y reducir su precio.

Coboce cumplió sus objetivos en base a confianza y honestidad y así ganó credibilidad de los casi 30.000 socios, los gobernantes, las instituciones de gobierno del país, instituciones civiles y la banca privada.

“El camino hacia la consolidación de nuestra cooperativa estuvo plagado de muchos obstáculos y vicisitudes que supimos vencer”, continuó Méndez.

LICITACIÓN En la licitación internacional para la fábrica de cemento, algunos aseguraban que nadie haría propuestas. Llegaron 18 de 11 países diferentes.

Se constituyó el Comité Técnico Económico que seleccionó a la firma italiana “Italimpianti” que presentó la mejor oferta con un financiamiento del 97,5 por ciento del total del proyecto, llave en mano.

La Corporación Boliviana de Fomento (CBF) tenía que proporcionar su aval para la firma del contrato, éste tenía que ser evaluado por el Consejo Nacional de Desarrollo y Estabilización (Coneplan) y anunció que adjudicaba la fábrica de Irpa Irpa a la firma española Camer. Y se incluyó la firma de contrato entre las actividades septembrinas de 1968.

Pero Coboce comunicó que rechazaba la decisión y solicitó que el Coneplan cambie su decisión. El 13 de septiembre el presidente del CBF, coronel Vargas Guzmán, informó que habían decidido respetar la elección del directorio de adjudicar el proyecto a Italimpianti.

“De esta manera, se ganó una de las primeras batallas para demostrar el valor moral de Coboce (…) Siempre salimos victoriosos. Teníamos la verdad de nuestro lado”, expresó.

“Desde un principio (René Barrientos) nos apoyó, y comprometió el aval de la CBF para la materialización del proyecto, cosa que cumplió”, acotó el fundador de Coboce.

Aseguró que Barrientos era una persona carismática que se interesó por la idea que presentó Coboce.

Méndez recordó que en su contacto con aquella autoridad le explicó que Coboce no era un movimiento político.

El entonces presidente Barrientos, con su típica viveza criolla, no tardó en responder. “Si piensan eso están equivocados, porque defender el bien común es practicar política, y por lo tanto ustedes sí son políticos”.

Barrientos fue el primero en comprar 20 certificados de aportación de Coboce.

Apuntes

La Asamblea Constitutiva

La Asamblea Constitutiva en la que se fundó Coboce se desarrolló el 4 de diciembre de 1966 en instalaciones del Teatro Achá de Cochabamba.

Primeros Certificados

Un total de 64 personas fueron las primeras en comprar certificados de aportación logrando una recaudación de 20.000 pesos bolivianos, equivalentes a 1.667 dólares americanos.

Solidaridad

“Coboce vale tanto por lo que efectivamente ha hecho como por sus extraordinarias potencialidades para el bien, para el progreso justamente distribuido y para la paz de todos los bolivianos, basada en la solidaridad honestamente practicada”, afirmó el fundador de Coboce Jaime Méndez.

Los objetivos cumplidos

La Cooperativa cumplió con sus objetivos en base a confianza y honestidad y así ganó la credibilidad de miles de socios, pero también la de los gobernantes, las instituciones de Gobierno del país, instituciones civiles y la banca privada.

Ahorro por adelantado

Con el fin de recuperar la confianza del ahorrista, Coboce innovó el concepto de financiamiento de viviendas, suministrándoles a las personas la oportunidad de contar con su vivienda propia. Coboce fue pionera en otorgar crédito a largo plazo para la vivienda. La banca concedía préstamos a un plazo de un año, a lo sumo dos. Coboce otorgó a 15 años. Mucho tiempo después la banca comercial siguió esta huella.

Por medio de la inversión en una casita o apartamento, el ciudadano boliviano podía canalizar su capacidad de ahorro en algo tangible, de valor, que lo proteja de los vaivenes de la economía, y que a la vez le proporcionaba la oportunidad de contar con su propia vivienda. En lugar de ahorrar el dinero para algún día poder comprarla, Coboce brindó la conveniencia de que la pudieran tener desde un principio, cancelando una cuota inicial y pagándola, en forma mensual con aportes de montos muy similares a los que antes gastaban en alquileres. Este es el ahorro por adelantado. Un concepto singular que se impuso con éxito.

Se superó la devaluación del 66.7 por ciento del dólar y otras dificultades

La fábrica de cemento de Irpa Irpa se inauguró el 15 de septiembre de 1972 y, en menos de 45 días, el Gobierno del entonces presidente Banzer decretaba la devaluación del dólar norteamericano en 66,7 por ciento .

El decreto determinaba además que el precio de la bolsa de cemento cayera de 1,70 a 1,33 dólares, ocasionando una brecha de 37 centavos de dólar por bolsa.

“¡Parecía que habían liquidado a Coboce!”, señaló el fundador de la cooperativa Jaime Méndez. Pero no se dejó amedrentar.

La firma italiana Italimpianti, que construyó, montó y puso en marcha la planta de cemento aceptó refinanciar la deuda otorgando un plazo adicional de dos años. Se requería el aval del Banco Central y no se lograba que el Gobierno acepte que la entidad bancaria estatal firme el aval.

A través de un ministro consiguieron hablar con el presidente Banzer y recuerdan que no veían interés en la autoridad.

Luego, cuando Méndez pensaba que no tendrían una respuesta positiva, lograron contacto con Víctor Paz Estenssoro.

Sin necesidad de concretar otra reunión, pocos días después se reunió el gabinete y otorgó a Coboce el aval del Banco.

Méndez resaltó que ese fue un “espaldarazo” importante.

La historia ha registrado luces y sombras sobre la actuación tanto del general René Barrientos como del Dr. Víctor Paz. “En determinado momento hasta yo fui su crítico”, acotó Méndez. Pero en lo que concierne a Coboce, ambos personajes prestaron un importantísimo y trascendental apoyo, en trances de naturaleza hipercrítica, a la consolidación de nuestra cooperativa. “Hicieron esto de manera desinteresada y transparente; por ello, les estoy enormemente agradecido”, concluyó.

“Alta tensión porque tiene fuerza moral”

“¡Coboce es alta tensión!”, manifestó el fundador de la Cooperativa Boliviana de Cemento (Coboce), Jaime Méndez agregando que eso siempre ha sido motivo de orgullo cobociano.

“Coboce se ha ganado la suficiente fuerza moral para poder golpear la mesa a cualquier autoridad si el caso lo amerita, y también la necesaria credibilidad para ser escuchados por ellos, así como por cualquier otro interlocutor”, acotó.

La Cooperativa es una de las pocas instituciones en Bolivia que puede mirar directamente a los ojos de los interlocutores sean quienes sean, según Méndez.

Desde su visión de pionero, pidió mirar hacia el futuro rescatando los principios sembrados por los fundadores que siempre sustentaron solidaridad, equidad, dignidad, honestidad, productividad y eficiencia.

Parafraseando al Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, expresó: “Aún voy a pedirles un obsequio más, y es el de no destruir la obra de nuestra creación”.

Invocó así a los actuales directivos para que antepongan los intereses de la Cooperativa sobre cualquier interés mezquino o subalterno. Les pidió que cuiden y protejan a la Cooperativa para bien de todos los cobocianos y de las siguientes generaciones de bolivianos.

El primer presidente de la Cooperativa agradeció el homenaje recibido y lo tomó como un símbolo que comprende a todos los directivos, ejecutivos, técnicos y trabajadores que brindaron su aporte para cristalizar el sueño.

Durante el acto, Méndez, realizó un especial reconocimiento a su esposa, Graciela y a sus nueve hijos. “Les agradezco por haberme permitido usar el tiempo que se requería para cristalizar y concretar el proyecto Coboce, tiempo que como padre y esposo debía haber sido dedicado a mi familia”, sostuvo.

EMPLEOS Resaltó que uno de los principales objetivos al momento de la fundación fue la de crear nuevas fuentes de trabajo que con una justa remuneración permita, tanto a los empleados como a los trabajadores, llevar adelante sus vidas de una manera digna.

Acotó que ese objetivo se ha alcanzado “con creces” y que por esa razón no se debe olvidar el otro objetivo cardinal que es el que está relacionado con la justa y equitativa distribución de la riqueza, requerida por un principio de justicia social.

La Cooperativa pertenece a los cerca de 30.000 socios cooperativistas que han confiado en Coboce y a quienes “no se puede de ninguna manera defraudar”. Dijo que se debe recordar que los propietarios son ellos, los que permitieron que se pueda concretar el proyecto.

CUIDADO Exhortó a todos a constituirse en celosos guardianes de la propiedad resguardando el patrimonio de la Cooperativa.

Respecto a los certificados de aportación de los socios, recomendó que se debe proceder a la revalorización de los mismos, ya que no se lo ha hecho en los últimos seis años.

“Así haremos justicia a esas 30.000 personas que depositaron su fe en el sistema cooperativo instaurado por Coboce”, afirmó.

Según Méndez, la Cooperativa “vale tanto por lo que efectivamente ha hecho como por sus extraordinarias potencialidades para el bien, para el progreso justamente distribuido y para la paz de todos los bolivianos basada en la solidaridad honestamente practicada”.

Méndez acotó que mientras estuvo a cargo de la gerencia general, aprendió que para solucionar temas de orden técnico o administrativo que salen de los conocimientos del cuerpo ejecutivo de la cooperativa, se debe consultar con un letrado.

 

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