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Reseña histórica de nuestra empresa

En Bolivia, los primeros hechos cooperativos, se dieron en el campo del Ahorro y el Préstamo. Este cooperativismo, sin duda, fue un movimiento que moderó el comportamiento de las estructuras tradicionales de intermediación financiera

Sin embargo, dadas las inmensas necesidades y desafíos de un país como el nuestro, sus alcances no son suficientes para contribuir al desarrollo nacional propiamente dicho. Bolivia para superar el atraso, la pobreza y la dependencia, debe incrementar su estructura productiva, lo que le dará oportunidad de crear fuentes de trabajo, disponer de bienes y servicios suficientes, mejorar su balanza de pagos y consecuentemente acrecentar cuantitativa y cualitativamente sus estructuras sociales y políticas.

Con esa proyección, un grupo de cooperativistas liderizados por el Ing. Jaime Méndez Quiroga, en 1966 decidieron trasladar el ahorro del pueblo a la ejecución de proyectos productivos. Para lograr ese fin, a diferencia de otros inversionistas que buscan oportunidades rentables, pensaron en lo que necesita el pueblo. En ese tiempo, la escasez de cemento, era uno de los obstáculos más grandes para el crecimiento. Empresas extranjeras ajenas a los objetivos nacionales en un caso, producían apenas 30,000 bolsas al año y otros importaban lo estrictamente necesario para lograr utilidades considerables. La falta de cemento, hierro y energía eléctrica impedía una evolución más o menos acelerada de la economía.

Ante tal deficiencia estructural, producir cemento resultaba uno de los desafíos más importantes. Este producto, en cualquier lugar del mundo, es considerado estratégico porque determina la suerte de otras industrias e influye decisivamente en la seguridad nacional. El carácter estratégico de las industrias deriva de la influencia que ejercen en otras actividades productivas y su directa relación con la proyección internacional de los estados.

Después de numerosas gestiones tanto para generar una corriente regional industrializadora, como para ganar el apoyo del Gobierno en 1966, se logró el aval para ejecutar la obra. Garantía estatal con la que en 1968 se convocó a diferentes empresas nacionales y extranjeras a fin de que presentaran propuestas para la instalación de la fábrica de Cemento en Irpa Irpa. Los escépticos de siempre creían que al llamado de una Cooperativa que todavía no tenía dinero, experiencia industrial ni prestigio, iban a responder pocos o casi nadie. Sin embargo, los hechos fueron sorprendentes para propios y extraños: más de 16 propuestas presentadas por firmas mundiales de prestigio.

Consecuentes con la equidad con la que valoramos los hechos de la historia, reconocemos la dimensión de estadista con que el Gral. René Barrientos actuó al respaldar esta obra. El aval fue otorgado por orden presidencial, del mismo modo la selección de la Empresa encargada de instalar y poner en marcha la fábrica.

Obviamente, antes de la convocatoria se fundó la Cooperativa Boliviana de Cemento Ltda. Planteando tanto en el campo ideológico como organizativo un salto cualitativo respecto de las Cooperativas que hasta ese momento se habían movido solo en el campo del ahorro y préstamo.

Por primera vez se avanzaba en el terreno difícil pero apasionante de la industria. Sectores importantes de la comunidad, organizados cooperativamente asumían la responsabilidad de realizar obras que antes estaban reservadas solo a las grandes transnacionales o al Estado. La flamante Cooperativa encargó la realización del estudio de factibilidad correspondiente y contrató de servicios de profesionales especializados para trabajos de prospección relativos a la materia prima.

Las propuestas fueron calificadas por el Consejo Nacional de Estabilización y Desarrollo, en Septiembre del mismo año. Este alto organismo gubernamental había seleccionado la propuesta presentada por Camer Enosa, firma de muy triste recuerdo en el país. Considerando las condiciones en que cada interesado trabajó para elaborar la propuesta y en conocimiento de la calidad y precio de cada una de ellas, la Cooperativa resolvió solicitar al Supremo Gobierno que la adjudicación sea hecha a Italimpiante S.P.A. y no a Camer Enosa. Es de advertir que en ese momento, COBOCE era una Institución nueva, no tenía recursos y su fuerza social era muy pequeña, sin embargo, por la entereza con que actuaron los dirigentes y la claridad y proyección de los principios Cooperativistas, la decisión fue modificada a favor de la propuesta más seria y conveniente tanto desde el punto de vista de la calidad como del precio. Italimpiante asumió la responsabilidad de construir y poner en marcha la primera industria Cooperativa.

Los trabajos fueron iniciados en marzo de 1969 y concluidos el 15 de Septiembre de 1972. La fábrica con una capacidad de 300 Toneladas Métricas día y 100,000 T. M. año. A la fecha con la ampliación realizada permite producir mil toneladas día y trescientas mil al año.

Durante ese tiempo ocurrieron hechos heroicos y también decepcionantes, podríamos relatar anécdotas maravillosas, pasajes conmovedores y reacciones humanas afianzadoras de nuestra personalidad.

Lo esencial de ésta historia tan simple y rápidamente sintetizada, se resume en los siguientes aspectos que los “Cobocianos” conservamos indefinidamente en nuestra memoria:

La verdadera fuerza de las personas y de las Instituciones no está en su dinero ni en su número, sino en la calidad de sus principios y en la consecuencia con los postulados ideológicos. Los líderes de COBOCE encabezados desde el principio por el Ing. Jaime Méndez Quiroga, en cada uno de sus actos son leales a los principios, actúan disciplinadamente conforme a la palabra pública empeñada.

Sectores importantes de la población, organizados sobre principios sólidos pueden realizar grandes obras y generar cambios fundamentales.

Los pobres a pesar de sus bajos ingresos, pueden aportar para la ejecución de obras que beneficien a la comunidad y sean administrados limpia, honesta y eficientemente.

Las Empresas extranjeras respetan a las personas y organizaciones del Tercer Mundo cuando actúan responsablemente y demuestran dignidad y honor en las relaciones con los representantes externos.

Es posible evitar que la dominación foránea saquee recursos naturales y ahorro interno, todo depende del sentido nacional con que se actúa.

La gente milita y lucha por los principios Cooperativistas, si tal organización le ofrece la posibilidad de vivir dignamente, la confianza de la gente es base imprescindible para que los líderes se enfrentes con quienes deseen desvirtuar o anular el avance de la solidaridad.

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